En 1961 aparecieron los primeros residuos radiactivos en España sin que, obviamente, hubiera ningún plan ni programa para su gestión. Y menos una propuesta a los ayuntamientos para su instalación. Eran otros tiempos. El régimen franquista decidió entonces almacenarlos en bidones en una mina de uranio en desuso.En un lugar perdido. El lugar elegido para ello se encontraba dentro de una finca de la Sierra de la Albarrana, en el término municipal de Hornachuelos, conocida como El Cabril.
En 1986 la actividad quedó paralizada por orden judicial, hasta que la instalación se legalizó. Desde 1992, cuando abrió la nueva planta de almacenaje, los restos, según dicen de baja y media actividad, se encierran en contenedores enterrados en celdas de hormigón y con medidas más modernas de seguridad.
Por tanto, el municipio de Hornachuelos no votó o decidió el emplazamiento de la instalación de ese cementerio, como van hacer los municipios que estos días van a solicitar tener el almacén en su términos municipal.
PRIMERA MENTIRA
Pero el Ayuntamiento de Hornachuelos si decidió y se votó en Pleno la licencia de obras de la ampliación de las instalaciones de 1992.Por tanto, es falso lo que el Alcalde de Hornachuelos publica hoy en el Diario Córdoba, que el Ayuntamiento no ha decidido la nueva instalación de El Cabril. El equipo de gobierno de entonces (PSOE) les concedió la licencia de obras de la instalación nueva. Por cierto, en aquel momento o posteriormente, casi todos los concejales o familiares de aquella corporación ligados laboralmente a ENRESA.
SEGUNDA MENTIRA
Cuando en los medios sale que el futuro cementerio nuclear de próxima instalación en los pueblos que lo soliciten les caerán, trabajo, millones de euros, progreso y riqueza. Hay un ejemplo muy claro: el pueblo de Hornachuelos que tiene la sede el único almacén de residuos radiactivos de media y baja intensidad de España. Segun datos de ENRESA, la plantilla habitual del centro unas 120 personas que viven en estos municipios( de Hornachuelos no más de 30 personas). Otro de los datos más llamativo y objetivo es el despoblamiento que vienen sufriendo no solo Hornachuelos sino las localidades vecinas. Vean las estadísticas de los pueblos que rodean el cementerio nuclear. Estas cuatro localidades desde 1989: Fuente Obejuna, Hornachuelos, Alanís y Las Navas han perdido un 25% de su población. Las cuatro sumaban casi 17.000 habitantes, y ahora apenas rozan los 14.000 vecinos.
Según el padrón del INE: Fuente Obejuna pasó de 6.951 habitantes en 1989 a los apenas 5.309 de 2008; Hornachuelos, de 5.427 a 4.652; Alanís pasó de 2.267 a 1.891 y Las Navas de la Concepción bajó de 2.155 vecinos en 1989 a los 1.778 de 2008.
Vean las estadísticas y comprobaran que los pueblos de alrededor del cementerio no han subido de habitantes desde el año 1989. La cifra sería más demoledora si la cotejáramos desde el año 1976. Por tanto, no son pueblos ricos y los euros les llueven como quieren hacernos creer el gobierno y todos los medios informativos. Todo lo contrario son pueblos de viejos y subsidiados. Las estadísticas no engañan.

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